Rinoplastia

Es una intervención quirúrgica en la que se resuelven principalmente los problemas estéticos de la nariz tales como la giba ósea, el hueso que sobresale del dorso de la nariz a semejanza de una joroba, las desviaciones hacia la derecha o izquierda de la totalidad de la nariz y las malformaciones congénitas que se ven sobre todo en pacientes con secuelas de labio y paladar hendido. Cuando se busca una solución de la función de la nariz por desviación de los huesos internos, generalmente nos estamos refiriendo a la Septoplastia. A pesar de que este último es un procedimiento diferente, ambas operaciones pueden realizarse el mismo día. También puede darse el caso de que se requiera realizar una Rinoplastía Funcional, es decir, un procedimiento que modifica el esqueleto osteo-cartilaginoso de la nariz con la finalidad de mejorar la respiración nasal (ejemplos: reconstrucción de la válvula interna, válvula externa, colapso alar, laterorrinia severa).

Actualmente la Rinoplastia busca que la nariz devuelva la armonía facial del paciente. Es decir que un resultado óptimo, generalmente, hace que la nariz siga los rasgos estructurales de la cara. Uno de los objetivos principales del cirujano es producir narices que luzcan como "no operadas".

Si bien existe suficiente información acerca de procedimientos quirúrgicos que se realizaban en la nariz hace muchos siglos, la era moderna de la Rinoplastía Estética nace en 1887 cuando el Dr. John Orlando Roe (otorrinolaringólogo estadounidense) publica sus primeros trabajos de pacientes operados con fines estéticos por dentro de los orificios nasales. Paralelamente el Dr. Joseph (ortopedista aleman), también considerado "padre" de la Rinoplastía Estética publica sus primeros casos de cirugías de nariz con incisiones externas.

Los cirujanos de la nariz pueden provenir de distintas áreas de la medicina (Otorrinolaringología, Cirugía Plástica, Cirugía Maxilofacial, etc). La nariz tiene básicamente componentes funcionales y estéticos. El cirujano debe tener conocimiento en ambos aspectos. Lo cierto es que separar función y estética es imposible. Una operación estética puede tener consecuencias funcionales si se realiza con desconocimiento de la parte funcional, y viceversa. De hecho el septum - o tabique nasal- contiene material autólogo (cartílago cuadrangular, lámina perpendicular del etmoides y hueso vómer) que puede ser precioso para la reparación estética. La intervención en dos tiempos elimina esta posibilidad, por lo cual se aconseja siempre resolver todos los problemas estéticos y funcionales en el mismo acto operatorio. Lo ideal es que la intervención la realice un cirujano con amplia experiencia para resolver ambos problemas en un solo tiempo quirúrgico, o bien un equipo multidisciplinario.

Desde la década de 1980, las técnicas de rinoplastia han evolucionado mucho. La rinoplastia clásica - o cerrada - es un procedimiento bastante ciego. La rinoplastia abierta permite una exposición y visualización completa del esqueleto nasal, lo que permite que la corrección sea mucho más precisa. Como inconvenientes, tiene una mínima cicatriz en la columela nasal y un mayor edema posoperatorio.

Esta cirugía se ha popularizado en la juventud puesto que ha tenido una mayor aceptación social, a diferencia de otros procedimientos de la Cirugía Plástica, y se realiza en una proporción muy semejante tanto en hombres como en mujeres.

La rinoplastía secundaria es aquella que se realiza en pacientes que han tenido cirugía de nariz previa y deben someterse a una nueva intervención para resolver problemas que no se han resuelto en la primera cirugía, o complicaciones de la misma. También reciben el nombre de rinoplastía revisional.

 

 

 

 

 

 
 
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